- Estate muy atenta cariño, voy a comenzar a contarte nuestra historia. ¿Por qué momento deseas que empiece?... Oh dios, es verdad, que no me vas a contestar... Entonces te contaré todo, desde el principio. Será como una especie de... de... de cuentos de hadas, sí, de esos en los que todo acaba bien... Menos nuestra historia, claro.. Eso es que ya no es cuento de hadas... Déjalo, me estoy desviando del tema... Aquí va, princesa... la primera parte... El día en que te conocí.
Estaba en el cementerio de León, enterrando a mis padres. Habían muerto dos días antes en un accidente de tráfico, y el único familiar directo que me quedaba era mi hermano, ambos estábamos muy dolidos, no nos creíamos aquello que acababa de pasar. Entonces, quise irme solo mientras que el cura daba su sermón, no aguantaría las lágrimas y no quería que nadie me viera llorar. Caminé por un par de calles, observado detenidamente todas las lápidas, hasta que en una de las nuevas calles te vi. Estabas de rodillas, vestida de negro y mirando hacia la lápida de, creí en aquel momento, un familiar tuyo. No pude evitar acercarme a ti y quedarme a tu lado, a pesar de que nunca te había visto, sentía la necesidad de ir y apoyarte. Me acerqué a ti lentamente, para que tú no te asustaras y salieras corriendo, haciéndome quedar como un gilipollas.
- Lo siento... Siempre se van los mejores...
No creí que en aquel momento fueran las palabras adecuadas, pero tú me diste un abrazo y te dejé llorar en mi hombro. No recuerdo el tiempo que estuvimos así, pero a mí se me hizo cortísimo. Te separaste maldiciendo a los médicos que cometieron la negligencia por la cual tu madre estaba dentro de esa tumba, llamándoles de todo, y gritando, y gracias a mí te calmaste. Te dije que en aquel momento ya no podías hacer nada pero que, aunque nos acabábamos de conocer y no sabía ni tu nombre, me tenías ahí para cuidarte, apoyarte y protegerte. Te levantaste y dijiste que tenías que irte.
- Tengo que... irme ya.
- Espera, no te vayas tan rápido, por favor.
- ¿Qué pasa?
- Me gustaría saber por lo menos tu nombre.
- Ah, me llamo Anna... encantada.
- Yo soy Daniel... Me encantaría sonreír pero... acabo de enterrar a mis padres.
- Vaya... Lo siento muchísimo...
- En fin...
- Bueno... yo... tengo que irme... no sé a dónde, pero...
- Ven, ven a mi casa...
- ¿Qué?
- Por favor... ven, y nos conocemos mejor. Tengo una sensación extraña en el cuerpo que... me obliga a querer estar contigo y conocerte más. ¿Qué me dices?
Danna
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¿qué me dices? PUES QUE QUIERO EL SIGUIENTE!!!!! madre mía Espeeeeee q me dejas muerta, next ya pero de ya ya ya ya ya eh!
ResponderEliminarjajajajajaja yo te respondo Espe!! que siii!! que vaya a su casaaa!!! oissh....Precioso*.*
ResponderEliminarY al principio el párrafo ha sido...*.* cuando le dice princesa...^^
Nexxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxt!!!;)
Soy @NereHL
Que cuqui!!!!! como algo tan trágico puede ser tan extremadamente cuqui a la vez... ¿como lo haces? Yo hago algo así y a nadie le gusta...(trágico/triste, me refiero
ResponderEliminarSIGUIENTE!!!!!!!!!!!!!!!!111
Siguiente !! a mi tambien me ha encantado el primer parrafo la parte de princesa :) Anna que esta en coma o algo asi ??
ResponderEliminarCreo que Espe dijo por twitter que Anna estaba muerta...:$
EliminarSí, jejeje
Eliminaroye esta historia ya no sigue?? :(
ResponderEliminar